Yoram Elkaim, responsable jurídica de la filial francesa de Google estimó que esta “obligación de filtración impuesta con esta sentencia es imposible de respetar sin la cooperación de los editores de contenidos”.
El tribunal consideró que el gigante
de Internet había cometido actos de piratería y lo ha condenado
al pago de 150.000 euros por daños y perjuicios, además de 1.500
euros por cada internauta que se constate haya podido visionar
la cinta desde su portal web. No sabemos como estimarán el
número pero con las visitas que tiene cualquier sitio de Google
podría salir una cifra escandalosa.